sábado, 13 de octubre de 2007
"CONSUMATUM EST"
El artículo 155.1. de nuestra, por poco tiempo, Constitución dice que " si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general". Y continua su apartado segundo diciendo que "para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas". Clarito, ¿no?. Pues al parecer, al presidente Zapatero no se lo parece. De hecho, en un encuentro informal con periodistas en el Palacio Real, donde los Reyes ofrecieron una recepción oficial con ocasión del 12 de Octubre, el presidente, en plan felpudo, volvió a insistir en la manida idea de que Ibarretxe tiene que respetar las leyes...bla, bla, bla, y la Constitución, bla, bla, bla... y que todo lo que no signifique respeto, no se puede hacer, subrayando que eso será lo que le va a decir en la reunión del martes en el Palacio de la Moncloa. Ibarretxe debe estar todavía partiendose el pecho de la risa floja que le habrá entrado al enterarse de estas declaraciones del presidente. No obstante, el jefe del Ejecutivo no quiso desvelar qué armas utilizara en el caso de que Ibarretxe persista en su intención de convocar el reférendum, pero si se encargó de dejar muy clarito que no va a aplicar el artículo 155 de la Constitución como han pedido entre otros Alfonso Guerra y varios dirigentes del PP. Zapatero dijo que no había ni la más mínima hipótesis de aplicar ese artículo constitucional. Pues perdone usted señor presidente, pero hay una hipótesis tan grande como la catedral de Burgos. Otra cosa es que usted sea un cobarde tan grande como la susodicha catedral. Siga usted con su palabrería esteril, sus brindis al sol, sus bla, bla, bla, su hablando se entiende la gente, su siempre confianza en la razón democrática...en definitiva, que aparte de no tener ni puñetera idea de nada dada su indigencia intelectual, de querer romper la idea de España para ganar la guerra que nunca ganaron, de imponernos la doctrina socia-lista-mente correcta, déjeme que le diga solo una cosa: después de traidor, sólo hay una cosa peor, ser un cursi redimido y un narcisista engolado encantado de haberse conocido. Eso sí, ni usted se cree las patrañas que le escupe a los españoles. Usted, lo sabemos, tiene un plan, y España no está en él.
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