lunes, 29 de octubre de 2007
MÁRTIRES ASESINADOS POR LOS ROJOS
La verdad es que no se porqué se preocupan tanto por la religión y los curas. No lo entiendo, lo confieso. Cuando no crees en algo, no pierdes el tiempo en ello, te dedicas a cosas más suculenteas y provechosas. Pero ellos no. Ellos han de estar todo el día dale que dale. La izquierda española, la misma que nunca ha pedido perdón ni tan siquiera ha admitido responsabilidad alguna sobre sus crímenes en la Guerra Civil, no puede soportar ver a tantos españoles en Roma entorno al Papa y los familiares de los asesinados. Ahora nos salen con que la derecha revive el franquismo en esto de las beatificaciones. No hijo mio, no. Lo que se revive es el perdón que unas personas otorgaron a sus verdugos momentos antes de saber que iban a ser asesinados. No querais cambiar las cosas y llamarlas por su nombre. Lo que sucede es que para la mayoría de estos progres y rojos (sí, he dicho rojos, como el maestro Burgos, ¿pasa algo?) estas ejecuciones están justificadísimas. Si por ellos fuera, volverían a eliminar a todo el clero. No lo confiesan, pero los odian, los odian a muerte. Es la única razón que se me ocure ante tanta bilis y rencor. Cuando no consiguen silenciar la verdad, intentan manipularla, y así, le dan la vuelta a la tortilla de manera que las víctimas inocentes se convierten en peligrosos "franquistas". Precisamente porque saben realmente lo que pasó con esas pobres criaturas, muchas asesinadas cuando aún eran unos chiquillos, es por lo que callan la verdad y esconden la mentira. Los brutales martirios a los que fueron sometidos los nuevos beatos se llevaron a cabo en la zona controlada por lo que el PSOE y sus acólitos denominan "Gobierno legítimo" de la República. Aunque ellos lo saben, han de insistir en contar una falsedad, una mentira, de modo que a fuerza de repetirla se haga realidad. Miente que algo queda. Vuelvo a repetirlo una vez más, pretender ganar una guerra que perdieron, aparte de absurdo, es una gilipollez y una miserable forma de hacer política. Lo único que sucede es que aunque no lo queramos creer, es triste ver como una parte de este país se empeña en reabrir fosas y arrojar el odio a la cara de la otra media. Descánsen lo muertos en paz, y los vivos, olviden y perdonen, como esos 498 mártires que fueron perseguidos y asesinados por el gobierno ilegítimo de la Segunda República.
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