miércoles, 19 de septiembre de 2007
ARDE LA MONARQUÍA
Según la consejera catalana de sanidad, Marina Geli, es absolutamente legítimo discrepar con la monarquía mientras le metes fuego a un retrato de los reyes. Sin entrar en las preferencias de cada cual al respecto de la forma de gobierno preferida por cada uno, lo que resulta vergonzoso es que llegemos a nivelitos tan bajo, es decir, ¿en que paises se queman banderas, retratos de dirigentes de potencias mundiales o símbolos religiosos?, pues en paises árabes reponderá el hábil lector. Quiero significar con ello, que lo verdadermente importante no es, a mi modo de ver, que se queme el retrato de SS.MM. los Reyes, sino que hay lugares en España donde no nos diferenciamos del fundamentalismo más radical (y perdonen la perogrullada). ¿Es que España carece de libertad de expresión?, que yo sepa, estamos hartos de contemplar por televisión banderas inconstitucionales como la republicana, si bien, al parecer, hay sinverguenzas que prefieren la barbacoa real como modo de expresar sus ideas. Pero lo preocupante no es el churrasquito del dichoso retratito, sino que todo un presidente del gobierno de España salga en la tele con cara de panolis haciendo un chascarrillo sobre el asunto y quitándole hierro al asunto. Ya me dirán ustedes quien tiene la culpa del episodio éste, porque si como dice el presidente, él no tiene la culpa ¿de quién es ésta entonces?. Pues de todos. De todos aquellos que pudieron evitarlo y no lo evitaron, y de quienes se hacen los remolones a la hora de aparenter firmeza en la persecución de los culpables. Y de todos aquellos que justifican estas escenas. Lo que resulta patetico es contemplar juntos como hermanos a la derecha nacionalista más reaccionaria y la izquierda catalana más radical cubriéndose unos a otros. Un pais donde no se cumple la ley, donde determinados individuos campan a sus anchas sabiéndose amparados por el poder, donde hay dejadez de funciones, donde se busca eliminar a quienes no piensan como ellos (Arcadi Espada, Ciudadanos por Cataluña...), donde se justifica en documentales de la televisión catalana el atentado contra el periodista Jiménez Losantos, donde..., en fin, sería interminable la lista. Otro gallo nos cantaría si ZP fuese un político con principios, si no estuviese dispuesto a todo con tal de mantenerse en el poder. Está claro que el muchachito leonés no da para mucho, de ahí que se metiera en política. Y precisamente porque no quiere que se le acabe el chiringito que se ha montao, está dispuesto a ceder ante cualquier chantaje de la clase que sea, importándole un rabano las consecuencias y el alto precio a pagar. Sin principios ¿que es el ser humano?. Sin principios, todo vale. Pues sí. Todo vale, si con ello conseguimos eliminar de la esfera política a quienes osen interponerse en nuestro camino. Y mientras tanto, ¿qué hacemos los ciudadanos?, ah sí, ¡una de gambas y tres cervecitas!. Para eso si estamos siempre dispuestos. Y entre cervecita y cervecita, pues más de lo mismo. En fin, imagínese la consejera, que quién no piense como ella empezase a quemar todo con lo que no está de acuerdo. O piense el presidente ZP, que cada ciudadano a quien le ha tocado las narices decidiera cual Nerón meterle fuego a aquello que le disgusta mientras de fondo suenan deliciosos acordes de lira. Mejor no dar ideas.
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