sábado, 22 de septiembre de 2007

FAROLITAS DE IKEA (Edición de Sevilla)

Es mi propósito, alternar los artículos de opinión sobre política nacional con algunos trazos sobre esta Sevilla nuestra que se nos va, al menos una vez por semana. El primero de ellos lleva por título "Farolitas de Ikea" y versa sobre la destrucción del patrimonio sevillano de la mano de un alcalde, el señor Monteseirín, en aras de una modernidad que ni es modernidad ni tiene chicha ni limoná. En fin, espero que los disfruten con paciencia.

¡Qué horror de farolas, Diosmiodemiarma!. Es que no tienen la más mínima sensibilidad estética por esta ciudad. Quien haya visto las tristes farolas y modernísimos soportes de catenarias que nuestros gobernantes municipales han colocado en la céntrica y señorial calle San Fernando, se habrá llevado un patatús de muy señor mío. ¡Pues no que son idénticas a unas farolitas que ví el pasado fin de semana en Ikea!. Digo que son tristes, por que las han vestido de un luto riguroso. ¡Farolitas negras!. Soy yo, o ¿no les parece el título de una copla de Doña Juana Reina?. Evidentemente, cada cual es muy libre de decorar su casa con los saldos de estos magníficos almacenes nórdicos, pero una cosa es la casa de uno y otra, la casa de todos. Además, no creo que el frío ámbiente de aquellos lares sea el más adecuado para vestir nuestra ciudad. Porque San Fernando es de todos los sevillanos, y pasear por ella actualmente se ha convertido en un serio riesgo para la salud y para el buen gusto, en definitiva. Además, eso de que se ha peatonalizado la calle es como para troncharse. En esa calle hay de todo menos peatones. Desde una confusión de bicicletas a su libre albedrío, motos zigzageando entre toda una gama de farolitas, árbolitos de vivero y catenarias varias, coches de residentes en la zona que buscan la entrada a sus respectivos y carísimos garages, el listo del camión de reparto que se cuela por la cara haciéndose el despistado, ese tranvía, metrotranvía, o metroqueseyó que avanza cúal reptil cojo... Esto, muy señores míos, es una calle peatonal. ¡Ole mi Alfredo!. Si es que no aprendo. Y para más inri, de las antiguas farolas nadie sabe nada. Expediente X hispalense. La verdad es que bien pensado, aquí sucede cada fenómeno paranormal que..., ¡paranormal!, más bien aquí lo que hay es mucho anormal. No entiendo que necesidad había de cargarse el centro de Sevilla con estas actuaciones. Como sigamos así, va a venir de turismo a Sevilla un guardia. Estos gobernantes ¿? nuestros se creen tan modernos que si por ellos fuese nos harían iglesias tipo terminal de aeropuerto. No lo pueden remediar, es superior a sus fuerzas...¡pogres hasta la muerte!. Con tal de llevar la contraria a quienes denominan despectivamente "la Sevilla rancia", son capaces de todo.

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