sábado, 22 de septiembre de 2007

LA BIEN PAGÁ (Edición de Sevilla)

El Ayuntamiento de Sevilla va a convertir el edificio de la sede del PSOE, catalogada como edificio protegido, en una obra faraónica de hasta seis plantas. Evidentemente, ni que decir tiene que el edificio en cuestión se ha revalorizado a lo bestia. Ya se sabe de estos mandamases venidos a más, burro grande ande o no ande. En cambio, si nos cambiamos a la acera de enfrente sin necesidad de cambiar de calle, el Ayuntamiento impone a estos vecinos un calvario de papeles y más papeles, inspecciones y más que inspecciones, a la hora de llevar a cabo cualquier remodelación de su inmueble. ¿Que quiere usted cambiar las antiguas ventanas de hierro de su casa por otras de aluminio?, pues nada, nada, prepárese para la travesía del desierto que está a punto de emprender, porque hasta que no se caigan a pedazos, usted no las cambia. Es decir, si usted no es del partido, usted no cuenta, porque en esto de los chanchullos la cosa funciona así desde que estos señores nos gobiernan. ¡La ley no es para quien la hace, hombre de Dios!. Pero llueve sobre mojado, pues ya el PSOE se aficionó a esto tan socialista del pelotazo cuando consiguió hacerse con la que ahora es su sede, allá por el año 1989. Fue turbio. Que digo turbio, fue como tienen que ser las cosas, "by the face". Como todo pelotazo que se precie, había algo que no olía nada bien, de hecho, empezaron a circular por la ciudad toda clase de rumores sobre la misteriosa afición pirómana del PSOE sevillano a la vez que desaparecía documentación incómoda al respecto. Hasta aquí la historia. ¡O tempora o mores!. Es curioso como se repite siempre la historia. Si es que estos nuevos señoritos son más previsibles que una noria. La única diferencia con aquél episodio es que ahora lo hacen a cara descubierta. ¿Cómo han cambiado las cosas, eh?. Ahora el PSOE es más PSOE que nunca, y para ello cuenta con una tejido social e institucional todavía mas fuerte que a finales de los ochenta. Impunidad, que se dice. Pero lo peor de todo es la desfachatez de las escusas. Dice el listo de la clase, el secretario de organización del partido Luis Pizarro, que la recalificación de la sede socialista en Sevilla «no se ha hecho para beneficiar al PSOE, sino a un conjunto de ciudadanos». No, si encima les vamos a tener que dar las gracias. Pero habrase visto semejante caraduras. ¡Que lo han hecho para beneficiarnos!. De cemento armado, vamos. ¡Que se lo pregunten a los vecinos a quienes les impiden hacer lo mismo que a ellos!. Nada, nada, casualidades del destino. O como ellos dicen , un golpe de suerte. Claro, ¿cómo no se me había ocurrido antes?, Suerte, no es la Diosa Fortuna, sino una militante del partido que vive en Pino Montano y que ha sido la encargada de cambiar el PGOU para poder justificar esta nueva tropelía. ¡Es que son unos hachas!. Ver para creer. ¡Pero que requetelisto que es mi Alfredito!

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