jueves, 20 de septiembre de 2007

EL NUEVO CORTIJO DE ZP

De todos es sabido el poco respeto que los socialistas demuestran por la propiedad privada ajena, que no la suya propia. El liberalismo, eso que tanto desprecian estos señores de la izquierda, propugna una serie de postulados que son el eje sobre el que gravita una sociedad libre. De este modo, la seguridad, la propiedad privada, la liberdad y la igualdad ante la ley deben ser respetadas en una sociedad que presuma de serlo. Otra cosa es que en España andamos de todo lo anterior muy, muy, pero que muy escasitos. De seguridad mejor ni hablar, pues cualquiera conoce a algún familiar o conocido que ha sufrido en sus propias carnes los problemas de inseguridad que en España se ha convertido en una lacra. ¡Alonso! ¿cuántos inmigrantes más caben?. No es que la inmigración sea la única causa de inseguridad en nuestro pais, pero que duda cabe que está interrelacionado. Si quien viene aquí buscando trabajo y un porvenir para él y su familia fracasa en el intento, muchos acabarán desembocando en la delicuencia (bandas organizadas fundamentalmente) como salida fácil a sus problemas. Respecto a la propiedad, cualquier españolito pretende conseguir con su esfuerzo y trabajo una vivienda y un patrimonio que pueda dejar el dia de mañana a hijos. Esto es algo que todo el mundo puede entender. Trabajar, adquirir los frutos y pasarlo a los hijos. Este ciclo tan sencillo despierta a veces recelos desde el poder en forma de impuestos casi confiscatorios que pretender reducir la parcela de disposición sobre sus bienes al ciudadano medio. Cuando el gobierno no sabe de donde sacar financiación para algo, inmediatamente sale un lumbrera diciendo que hay que subir los impuestos. Todavía no se han enterado por Moncloa que para conseguir inversiones que a su vez generen puestos de trabajo y por consiguiente generen riqueza, hay que bajar los impuestos. Simplemente, señores míos. Pues bien, ellos erre que erre. En fin, como estabamos diciendo, los tres pilares de una sociedad moderna son libertad, igualdad y propiedad. Libertad para las personas con una serie de derechos inviolables. Ello debería servir en teoría para que a alguno no lo detengan en una manifestación simplemente por ser del PP, inventándose falsas acusaciones. Señor Bono, ¿para cuando las disculpas?. Por otro lado, la igualdad ante la ley no debiera distinguir entre quienes cazan con el Rey y el que deja de pagar a Hacienda algunos millones. Robe quien robe, rico o pobre, deberian entrar en prisión sin tener que cambiar la jurisprudencia para favorecer al amigito de tal o de cual. Digo todo esto como antesala de una noticia que hoy nos sorprende de la mano de la ministra Narbona. Que se preparen quienes tengan una finca o vivienda en terrenos calificados como zona natural de utilidad pública, porque podrán ser expropiados con la excusa de que representen un factor de perturbación. ¡Ole, ole y requeteole!. Y yo me pregunto, ¿quién decide que es perturbador?. En el derecho hay que huir de los términos generales e imprecisos en aras de la seguridad jurídica. Pero claro, que mejor que una imprecisión para poder justificar actuaciones arbitrarias por parte del poder político. Francamente, nunca llegaré a entender esta manía tan socialista de meterle mano a lo ajeno. Donde hay perturbados, y de los de manicomio, es en el PSOE. O sea, o sigues los dictados de estos déspotas o ya lo sabes, que Dios y su Santísima Madre te cojan confesados. Semejante atentado contra la propiedad privada sólo pasa en las dictaduras comunistas más recalcitrantes. A lo mejor lo que sucede es que este presidente nuestro con corte de pelo a lo Pilatos de San Benito, se va a meter a eso, tan de moda hoy, de la cría de reses bravas, y necesita para el invento unas cuantas miles de hectareas para el pasto del ganado. O visto desde el lado de los pobres toritos, cuantas más hectareas mejor, así no tendrán que verle la cara al nuevo señorito del cortijo. ¿ Desea algo más el señorito José Luis?.

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